
Infinidad de ocasiones hemos escuchado que Veracruz es casi-casi como un paraíso. El Gobernador Fidel Herrera, sus colaboradores, amigos y beneficiarios políticos niegan el asentamiento de grupos de la delincuencia organizada en el estado y, por el contrario, aseguran que es una de las entidades más seguras.
El gobernador ha criticado las políticas públicas en materia de seguridad del Presidente Felipe Calderón; afirma que se dan palos de ciego. Pero a diferencia de la Federación que ha logrado la captura de por lo menos una veintena de grandes jefes de la delincuencia en el Estado, la policía veracruzana nada hace. Por esto mismo esas bandas se atreven a poner mantas por toda la entidad... nadie de los cuerpos policiacos estatales las detiene.
Escuchamos al Gobierno del Estado esgrimir que los de la delincuencia organizada son delitos cuya persecución corresponde al Gobierno Federal y por eso nada hace contra ella. Pero ahora vemos que nada hace también contra los delincuentes del fuero común, mucho menos cuando esos delitos son cometidos por integrantes de la propia policía estatal.
En las últimas semanas hemos visto que son aquellos a quienes pagamos para que nos brinden seguridad a los ciudadanos del estado de Veracruz, quienes mayor inseguridad generan contra la población. Un ejemplo son dos hechos registrados la semana pasada donde los actores fueron policías del estado.
El primero, la violación de dos menores de edad por parte de cuatro elementos de la Policía Intermunicipal Poza Rica, Tihuatlán, Coatzintla en la ciudad de Poza Rica. Sus nombres son: Luis Alberto Torres Luis, policía tercero, Filiberto Méndez Bautista, policía raso, Ernesto Leopoldo Hernández Almazán y Luis Pérez García, suboficial de esta corporación.
Hasta el momento las autoridades policiales, díganse el secretario de Seguridad Pública, Sergio López Esquer, ni el procurador Salvador Mikel Rivera, se han pronunciado sobre este tema. Como que lo quieren esconder, que se diluya y en unos días nadie se acordará. Pero no. En Acción Nacional se los vamos a estar recordando.
El otro caso fue la detención por parte de fuerzas federales integradas por la Policía Federal Preventiva y el Ejército Mexicano, del Delegado de Seguridad Pública en la zona sur, Epifanio Guzmán Domínguez, y cuatro de sus elementos implicados en secuestros, extorsiones y tráfico de estupefacientes, delitos que presuntamente cometían en territorio tabasqueño.
En este caso sí, López Esquer salió en defensa de su subordinado, de quien dijo tiene un historial limpio y con resultados.
Con toda razón dicen que Veracruz es un paraíso, pero para los delincuentes, entre los que se encuentran los propios policías.
El gobernador ha criticado las políticas públicas en materia de seguridad del Presidente Felipe Calderón; afirma que se dan palos de ciego. Pero a diferencia de la Federación que ha logrado la captura de por lo menos una veintena de grandes jefes de la delincuencia en el Estado, la policía veracruzana nada hace. Por esto mismo esas bandas se atreven a poner mantas por toda la entidad... nadie de los cuerpos policiacos estatales las detiene.
Escuchamos al Gobierno del Estado esgrimir que los de la delincuencia organizada son delitos cuya persecución corresponde al Gobierno Federal y por eso nada hace contra ella. Pero ahora vemos que nada hace también contra los delincuentes del fuero común, mucho menos cuando esos delitos son cometidos por integrantes de la propia policía estatal.
En las últimas semanas hemos visto que son aquellos a quienes pagamos para que nos brinden seguridad a los ciudadanos del estado de Veracruz, quienes mayor inseguridad generan contra la población. Un ejemplo son dos hechos registrados la semana pasada donde los actores fueron policías del estado.
El primero, la violación de dos menores de edad por parte de cuatro elementos de la Policía Intermunicipal Poza Rica, Tihuatlán, Coatzintla en la ciudad de Poza Rica. Sus nombres son: Luis Alberto Torres Luis, policía tercero, Filiberto Méndez Bautista, policía raso, Ernesto Leopoldo Hernández Almazán y Luis Pérez García, suboficial de esta corporación.
Hasta el momento las autoridades policiales, díganse el secretario de Seguridad Pública, Sergio López Esquer, ni el procurador Salvador Mikel Rivera, se han pronunciado sobre este tema. Como que lo quieren esconder, que se diluya y en unos días nadie se acordará. Pero no. En Acción Nacional se los vamos a estar recordando.
El otro caso fue la detención por parte de fuerzas federales integradas por la Policía Federal Preventiva y el Ejército Mexicano, del Delegado de Seguridad Pública en la zona sur, Epifanio Guzmán Domínguez, y cuatro de sus elementos implicados en secuestros, extorsiones y tráfico de estupefacientes, delitos que presuntamente cometían en territorio tabasqueño.
En este caso sí, López Esquer salió en defensa de su subordinado, de quien dijo tiene un historial limpio y con resultados.
Con toda razón dicen que Veracruz es un paraíso, pero para los delincuentes, entre los que se encuentran los propios policías.
No hay comentarios:
Publicar un comentario